ARC GLORIA

Durante una cena familiar en Jamaica, tuve la oportunidad de conocer al Capitán de Navío Sr. Juan Manuel Jiménez agregado naval, quien generosamente me invitó a presenciar la llegada del buque ARC Gloria al puerto de Kingston el 25 de noviembre de 2016. Con la autorización del señor embajador de Colombia en Jamaica,  Almirante ( RA ) Sr. Roberto García Márquez, me embarqué por primera vez en una obra de arte ambulante, el ARC Gloria, también cono-cido como “el embajador flotante”. Cuando estuve a bordo me dí cuenta que era un sueño cumplido. El hecho de haber vivido muchos años fuera de Colombia me hizo ver a nuestro “embajador flotante” como un pedazo de mi tierra en todos los puertos del mundo. Sus tripulantes me recibieron con el cariño y el respeto tan propios del talante colombiano y en pocos minutos, me vi transportada a mi niñez, con mi gente, mi comida y mi música. Ahí estaba yo con mi cámara lista para explorar cada rincón de este navío que sólo había visto en las fotos de otros. Pero más allá de disfrutar de cada detalle de esta construcción impecable, lo mejor de la experiencia fue poder hablar con sus oficiales, cadetes y tripulantes. Cada uno tenía una historia distinta que contar pero todos compartían el objetivo común de desempeñar su función con el mayor entusiasmo posible para así prestar el mejor servicio a la patria y a sus compañeros. Me enamoré del ARC Gloria, de cómo esa perfecta máquina funciona en sintonía con el fervor y dedicación de sus tripulantes. Entendí que el ARC Gloria no es nada sin ellos y me emocioné mucho al escuchar sus charlas llenas de enseñanzas para la vida. Supe que tenía que volver y que no tardaría mucho en hacerlo. Mi segundo encuentro con el ARC Gloria se produjo a su llegada a Cartagena en Julio de 2017. Estaba tan emocionada como todos los familiares que esperaban a sus seres queridos. En esta ocasión me pasé dos días documentándome sobre la magia del ARC Gloria. Esta obra es el resultado de mis observaciones en Jamaica y en Cartagena. Esta experiencia me ayudó a entender que el Gloria es un arma de paz, que dentro de él se respetan los valores patrióticos y que cada tripulante los vive íntegramente en el sacrificio de su oficio. Ha sido un privilegio ser testigo de lo que sucede en la intimidad de este barco de enorme corazón.